Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos (Eduardo Galeano)

25 de diciembre de 2011

[ Contrataciones Responsables en los Ayuntamientos ]

Las administraciones públicas tienen un papel muy importante en el desarrollo de la responsabilidad social. Y además su responsabilidad es doble: hacia adentro, en lo que respecta a las personas que trabajan para la Administración y la calidad de sus condiciones laborales; y hacia el exterior, ya que deben velar por el interés público de la ciudadanía.
Es por eso que el Ayuntamiento, como institución administrativa más cercana al pueblo, debe servir como ejemplo, y por tanto debe ser líder en la aplicación de las actuaciones más innovadoras en lo referente a condiciones de trabajo, criterios de compra responsable, cuidado del medioambiente y aplicación de un modelo energético basado en el ahorro. Y todo ello de forma transversal, es decir con aplicación en todas sus áreas.
Al mismo tiempo debe ser impulsor de los procesos de implantación de la cultura de la responsabilidad social en el conjunto de la sociedad, no actuando desde una situación de poder sino como dinamizador. Esto es: promoviendo el conocimiento y la difusión de valores de la responsabilidad social, impulsando a las empresas comprometidas y poniendo en práctica unas finanzas justas y socialmente responsables.
En este contexto el Ayuntamiento tienen a su alcance una importante herramienta de promoción de la responsabilidad social: la contratación de bienes y servicios. De acuerdo con los datos publicados por la Comisión Europea en su Libro Verde el gasto de las administraciones en contratos para la adquisición de productos, servicios e infraestructuras representa el 17% del PIB de la UE . Una contratación pública más responsable permitiría a las administraciones utilizar este dinero con más eficacia y contribuir a la innovación, el empleo y un crecimiento respetuoso con el medio ambiente.
La Ley de Contratación del Sector Público pone a disposición una serie de herramientas como son:
- La integración de cláusulas de carácter inclusivo, laboral, social, ambiental, solidario, ético en la definición del objeto del contrato
- La incorporación de estos aspectos sociales como criterios de adjudicación, cuando respondan a necesidades definidas en las especificaciones del contrato.
Precisamente con el objetivo de apoyar a las organizaciones de diferente naturaleza en el desarrollo de estructuras responsables socialmente, la Organización Internacional para la Estandarización publicó en noviembre de 2010 la Norma ISO 26000 que recoge precisamente la importancia de la atención al medioambiente, los derechos humanos, los derechos de los consumidores, la igualdad, el comercio justo, y a la participación de la Comunidad.
Y es que la responsabilidad social supone también el diálogo con los diferentes colectivos para incorporar sus intereses y demandas en la gestión diaria de la organización. Para fomentar la implicación de la ciudadanía y la rendición de cuentas, la administración debería promover la transparencia y la participación ciudadana.
Son diversas las experiencias de municipios que apuestan sinceramente por estas políticas y son una muestra de solidez y reputación, de posicionamientos punteros en términos de innovación gracias a la atracción de inversiones que propicia su valor añadido.
No basta con que una organización pública se responsabilice de sus actos, pues para ello ya hay leyes y normas. Se trata de sustentar una conciencia social de que esa responsabilidad corporativa existe de modo que se haga efectiva aún cuando las normas no lo impongan. Un buen ejemplo es el Código del Buen Gobierno de la FEMP de 2009.
Pero además para trabajar hacia la excelencia hay que someter las políticas a evaluación. Un buen modelo de seguimiento y control es el UNE 66182.
Algunas propuestas de medidas que pueden poner en marcha los Ayuntamientos son: 
·       Elaborar -con la ayuda de todos los agentes sociales- y aplicar un modelo de autoevaluación en términos de calidad y de responsabilidad social, que permita conocer qué mejorar y cómo hacerlo en todas las áreas municipales. Un análisis de autodiagnóstico que haga posible diseñar estrategias idóneas para mejorar en la prestación de servicios sociales.

·       La incorporación en los pliegos de contratación, tanto de personal, como servicios y de productos, así como en la convocatoria de subvenciones, de cláusulas con las que se primen criterios de compra responsable, sostenibilidad, conciliación de la vida familiar y laboral, y la estabilidad en el empleo.

·       La puesta en marcha de actividades formativas y de concienciación y sensibilización que versen sobre el consumo responsable, dirigidas tanto a trabajadoras y trabajadores municipales, empresarios y empresarias, así como al resto de la ciudadanía, haciendo especial hincapié en los y las más jóvenes.
·       La creación de un espacio en la web municipal donde se expongan los compromisos que adquiere este Ayuntamiento para consigo mismo y para con la ciudadanía en materia de responsabilidad social.

17 de diciembre de 2011

[ La cínica excusa terminológica ]

Hace algo más de seis años que el Partido Popular presentó un Recurso de Inconstitucionalidad a la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modificó el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio. Una ley con la que se dio un paso adelante en la consecución de una igualdad real y efectiva. Y un recurso que de resolverse positivamente [parece que el TC se pronunciará pronto] supondrá un retroceso importante en materia de derechos sociales.
No podemos anclarnos en la etimología para crear un parapeto ante la palabra “matrimonio”. Del latín “matris manium” o “matreum muniens”, hace referencia a la POSIBILIDAD de la mujer de procrear.

Pero la lógica de la evolución histórica y la conquista de derechos sociales por parte de las mujeres demuestran que el sentido literal y etimológico de la palabra hace tiempo cambió por los propios usos sociales: matrimonio civil, y la NO obligatoriedad de procrear para que la unión sea legítima y válida.

Muy al contrario de las consideraciones que hacen quienes firman ese recurso [que el matrimonio es "una institución de contornos precisos que responde a la lógica de las necesidades naturales y sociales de nuestra especie"], creo que la ley que autoriza matrimonios entre homosexuales no es sino un paso más en la evolución de nuestra sociedad, recordemos: un espacio arbitrario y por tanto no natural, en el que nosotras y nosotros construimos nuestras propias normas de convivencia.

Oponerse al matrimonio homosexual no es sino ponernos a nosotras y nosotros mismos una piedra en el camino de construcción de una sociedad igualitaria y en convivencia pacífica. Oponerse alimenta los odios, porque es claudicar ante el intento de control de quienes quieren imponernos cómo vivir y con quién a cambio de obtener unos derechos.

Porque si la “institución” del matrimonio es la que -si, exige obligaciones- pero concede unos derechos [de sucesiones, de residencia, adopción de los hijos del cónyuge, efectos tributarios, derecho a no declarar contra el cónyuge, alimentos, separación, divorcio, etc.] que desgraciadamente no se consiguen por otras vías [pareja de hecho, por ejemplo], y aplicamos el principio de igualdad … no tiene razón cívica de ser el negar esos derechos a una parte de la sociedad sólo por su orientación sexual.

La historia ha sido testigo de matrimonios religiosos de conveniencia entre heterosexuales, y en esos casos no se ha dicho nada a pesar de que detrás de esas uniones no había amor sino intereses de diferente índole. Si queremos llamar a las cosas por su nombre, digamos que esto a lo que me acabo de referir es una ESTAFA al "supuesto" verdadero sentido y significado del matrimonio.
No digamos ya la cantidad de voluntades truncadas de personas que han vivido “presas” bajo esta "institución", intocable según quienes … hasta que se permitió el divorcio.

La excusa terminológica no esconde sino una verdadera oposición al ejercicio de una libertad individual. Puesto que si de verdad existiera una voluntad de tolerancia y respecto no se hubiera llegado a este contencioso cual pataleta infantil.

Permitamos entonces que la comunidad homosexual pueda disfrutar de su derecho a contraer matrimonio, con menos, el mismo o incluso más amor y respeto del que existe entre muchas parejas heterosexuales, tan protegidas desde ámbitos radicalmente conservadores.

20 de septiembre de 2011

[ Un resquicio de dignidad : el poder del consumo ]

Desde hace tiempo me debato entre si considerarme ciudadana de pleno derecho o una mera consumidora. Y una llega a la conclusión de que la segunda ‘mola’ más, no porque sea más fácil, sino porque es lo que hoy ‘se lleva’.

Los precios, las rebajas, las ofertas, los créditos, el nivel de consumo, la confianza en el consumidor, el índice en bolsa, los bonos europeos, la compra de deuda. Todas estas expresiones, y otras tantas, se repiten hasta la saciedad en todo el espectro informativo que nos rodea desde hace ya meses. Y si nos descuidamos, lo interiorizamos con tal naturalidad, que un día cualquiera nos sorprendemos hablando de ello constantemente con nuestra familia, amigos y compañeros de trabajo.

Aquí interesa el PIB y la rentabilidad, y no los índices de felicidad como en Bután. Hay quienes dicen que la salida de esta crisis pasa por una recuperación económica que necesita una reactivación del consumo, que será la fórmula para crear empleo. Y aquí todas y todos consumimos en mayor o menos medida. Y por tanto ya no nos consideran importantes en tanto que ciudadanos y ciudadanas, pero sí en tanto que consumidores y consumidoras.

Y es que a veces no nos damos cuenta de que mientras luchamos [no ya por ganar] sino por no perder derechos como ciudadanía, debemos hacer uso de un arma muy potente que está en nuestras manos: el poder del consumo.

Como de todos los poderes, podemos hacer un buen o un mal uso de él. Y un poco al hilo de esa doctrina de la responsabilidad social corporativa pero aplicándola a nuestra vida privada y particular, nos podemos convertir en consumidores responsables.

Y no sólo hablo de productos ecológicos en lo que a alimentación se refiere; también me refiero a no comprar productos a empresas que se lucren por el comercio de armamento, drogas o tráfico de personas, que no adopten medidas medioambientales, que no fomenten ni persigan la igualdad, etc.

No es una tarea fácil, porque exige un gran esfuerzo [como el estar bien informada]; pero sí reconfortante porque te sitúa ante otra perspectiva, ante otra forma de entender el mundo. Como la que nos ofrece por ejemplo ConSumaResponsabilidad .

Y creo de verdad que todo es empezar, porque todo es una utopía hasta que queramos que deje de serlo.

11 de agosto de 2011

[ El chollo del peregrinaje ]

Si algún encanto extra tiene Madrid en agosto es precisamente el poder disfrutar de su menor grado de congestión; calles, plazas, verbenas, museos, teatros y demás propuestas culturales … eso si, esquivando las altas temperaturas.

Por eso, si no fuera porque perdería por completo mi integridad moral, acudiría ahora mismito – corriendo- al Recinto Ferial del IFEMA para inscribirme en la JMJ. Allí puede encontrar las mejores rebajas del verano, oiga! Y sin límite de stock. Todo lo que necesita para disfrutar de la `city’ por un módico precio.

Por mencionar algunas gangas del paquete turístico ofertado …
- Descuentos de hasta el 80% en Transporte: en todos los modos integrados en el CRTM (Metro, Metro Ligero, Cercanías-Renfe, EMT, autobuses urbanos y autobuses interurbanos).
- Modificación de la ruta de más de 60 líneas de autobuses, para poder llegar con comodidad a la puerta de los ‘santos’ enclaves. Ahora más que nunca: “De Madrid, al cielo”.
- Carné Joven gratuito con descuentos para cines, teatros, museos.
- Comer por 6,5 euros en más de 2.300 restaurantes que se han asociado a la causa, no sé si por devoción o para hacer su "agosto".
- Hacer uso de 200 confesionarios instalados en El Retiro, que queda convertido en un auténtico purgatorio de almas. No han confirmado todavía si los “mercados” aprovecharan la ocasión para comprar y vender pecados que coticen en bolsa.
- Disfrutar en exclusiva de 6 días de calles cortadas al tráfico en el centro de Madrid. Porque ellas y ellos 'lo valen', se merecen el uso de espacios públicos al aire libre, no como ‘la panda esta del 15-M´ o ‘esa loca parte de la ciudadanía que se empeña en ir caminando a sus destinos o circular en bicicleta’.
- La presencia de 10.000 agentes que velarán por la seguridad de las y los fieles, y sobre todo de Su Santidad, el Presidente de I.C.S.A. (Iglesia Católica, S.A.)

Pero me inunda la tristeza porque la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid (que no ningún Dios) me castiga por no ser una devota peregrina y no podré hacer uso de ciertos privilegios. ¿Qué les habré hecho yo para merecer esto? Ya sé … algo que no pueden soportar: pensar por mi misma y construir mi propia escala de valores.

Sólo por curiosidad visitad la web oficial del evento [ http://www.madrid11.com/es/ ]. Desde luego es envidiable el despliegue y la eficacia organizativa e informativa.

Llevo tiempo soñando con gestores sociales que negocien y pongan en marcha iniciativas de este calado, que favorezcan “de verdad” el uso del transporte público, las visitas culturales, el disfrute en los parques de la ciudad. Y la Organización del JMJ Madrid 2011 me ha demostrado que ‘otro mundo es posible’ y que mi sueño puede hacerse realidad. Oh! No quepo en mi del gozo!

9 de agosto de 2011

[ Los “mercados” ya no respetan ni al Sol ]


No hay duda de que los recursos energéticos son un elemento estratégico en la política de cualquier país. Como tampoco la hay sobre la importancia que para nuestro planeta tiene el desarrollo de energías alternativas/renovables que permitan un menor impacto medioambiental en todos los sentidos, y un funcionamiento social sostenible a largo plazo.

Parecería por tanto, que lo más consecuente es que un país como España -consciente de ello y con potencial para aprovechar unos recursos naturales que permitirían el autoabastecimiento energético en un alto porcentaje-, centrara todos sus esfuerzos en el desarrollo de una fuerte industria de energía solar y eólica (en sus diversas modalidades).
Supondría “matar” más de dos pájaros de un tiro:
  • Mejorar el índice de autoabastecimiento. O lo que es lo mismo disminuir la dependencia de los países productores de petróleo y de gas; que precisamente por serlo son víctimas y al mismo tiempo verdugos de grandes especulaciones que cobran dimensión internacional y que derivan en atroces conflictos armados.
  • Apostar por el que puede ser uno de los pilares de la recuperación económica: conseguir consolidar un sector industrial con futuro y que puede propiciar la creación de empleo estable. Esto exige destinar recursos económicos a la formación e investigación, ayuda y asesoramiento a personas emprendedoras.
  • Contribuir en mayor medida a hacer de este mundo un espacio más sostenible, tanto desde la perspectiva de la producción como desde la del consumo.

Por eso resulta paradójico leer en la prensa informaciones como esta [http://www.publico.es/ciencias/390539/sol-espanol-tecnologia-extranjera]
en la que queda patente que aunque el camino se ha iniciado queda aún mucho por recorrer. Diversos colectivos (APPA, Ecologistas en Acción, Greenpeace) se preguntan si se está haciendo de veras todo lo posible por impulsar las energías renovables. Desde luego es chocante que no resulte rentable invertir en producir -por ejemplo- más electricidad a través de energía solar (fotovoltáica o termoeléctrica) porque parte de esa energía no se puede comercializar. Nos tenemos que plantear si los últimos Reales Decretos que regulan este sector no están contribuyendo a ralentizar su desarrollo más que a impulsarlo … que parecen orientados hacia una justificación mercantil de reparto de beneficios.

No nos llamemos a engaño: la energía, precisamente por su carácter estratégico clave, está supeditada a los dictados del mercado en primera linea. Los poderes políticos (representantes de la ciudadanía) ya no definen sus políticas energéticas por conveniencia e idoneidad, como tampoco las medidas económicas o sociales. Manda la rentabilidad a corto plazo.

Es por eso que se ponen cuotas al aprovechamiento de la energía del astro Sol.; no vaya a ser que salga perjudicada una multinacional energética que cotiza en bolsa (y ya la hemos liado). Es la moda en la UE, donde ya se hizo lo mismo con la producción de lino y de leche [http://ec.europa.eu/agriculture/milk/index_en.htm], por citar algunos ejemplos.

Y no sería de extrañar que mañana cuando nos despertemos escuchemos en la radio que las agencias de calificación se sienten “acaloradas” con tanto protagonismo y decidan bajar el @rating de las ráfagas de viento y de los rayos de sol … no vaya a ser que acaben chamuscadas.

3 de agosto de 2011

[ Los corchetes de nuestras vidas ]

Nunca pensé que acabaría ahondando en el estudio del CORCHETE: Ese signo de ortografía carente de gracia aunque multifuncional.
Pero pensándolo detenidamente, cai en la cuenta de que nuestra vida está llena de corchetes que nos permiten entender -entre otras cosas- lo que no se escribe o lo que no se dice.
  • Encontramos el corchete clásico [...] que se encarga de añadir información
  • el corchete entre paréntesis ([...]) que aclara una aclaración
  • el corchete matemático que nos dice en qué orden debemos operar
  • el corchete informático [5,3,8] recoge una secuencia
  • el corchete poético que se emplea cuando un mismo verso no cabe en una sola linea
escogí entre un asunto grotesco y otro trágico,
llamé a todos los ritmos con un conjuro
                                                         [mágico
  • el corchete fonético, donde explicamos cómo 'suena' algo
think [Zink]
  • el corchete de transcripción, con el que indicamos algo que en otro contexto se dio por supuesto
Con estas [medidas] conseguimos controlar la furia de los mercados

  • Y el corchete de omisión, con el que suprimimos una parte del discurso original para centrarnos en lo que más nos interesa
Un consumo ético [...] como forma de alcanzar el bienestar y la felicidad

Por eso he decidido hacerme cargo de los corchetes por exceso o por defecto; es decir, dar forma y contenido a algunos de los corchetes de la actualidad informativa; y crear corchetes para hablar de temas sobre los que considero necesaria una reflexión.