Pero pensándolo detenidamente, cai en la cuenta de que nuestra vida está llena de corchetes que nos permiten entender -entre otras cosas- lo que no se escribe o lo que no se dice.
- Encontramos el corchete clásico [...] que se encarga de añadir información
- el corchete entre paréntesis ([...]) que aclara una aclaración
- el corchete matemático que nos dice en qué orden debemos operar
- el corchete informático [5,3,8] recoge una secuencia
- el corchete poético que se emplea cuando un mismo verso no cabe en una sola linea
escogí entre un asunto grotesco y otro trágico,
llamé a todos los ritmos con un conjuro
[mágico
- el corchete fonético, donde explicamos cómo 'suena' algo
think [Zink]
- el corchete de transcripción, con el que indicamos algo que en otro contexto se dio por supuesto
Con estas [medidas] conseguimos controlar la furia de los mercados
- Y el corchete de omisión, con el que suprimimos una parte del discurso original para centrarnos en lo que más nos interesa
Un consumo ético [...] como forma de alcanzar el bienestar y la felicidad
Por eso he decidido hacerme cargo de los corchetes por exceso o por defecto; es decir, dar forma y contenido a algunos de los corchetes de la actualidad informativa; y crear corchetes para hablar de temas sobre los que considero necesaria una reflexión.